El problema en la sobre especialización del mapaternaje es generar una banalización de los objetivos de este tipo de crianza y subsumirlos a lo anecdótico…a lo objetual…a lo que nos acostumbra a ver el mercado en la vitrina de un supermercado…Encajar en un tipo de crianza “distinto”, “exótico”, que me diferencia y distingue del resto de las comunes formas de mapaternidad tradicional…Entrar en una especie de “tribu urbana maternal” que me diferencia por sobre las otras… Entonces portear y usar pañales de tela parece ser sólo una moda, un “fetiche comercial”, si se libera de su potencial transformador.
Las disputas que se produce entre quienes adquieren estas prácticas por imitación y quien las profesan como dogma son los grados de frustración que se adquieren por no cumplir con lo requerido. Unas podemos cerrar una conversación de manera tajante arguyendo que “lo leímos en Carlos González” y otras podemos negar cualquier cientificación diciendo “yo lo hice y no pasó nada”… lo cierto es que estas ingenuas rencillas sólo dejan ver una dispersión de energía por posicionar la mejor forma de mapaternar y no visibilizan la actualización de viejos valores que refuerzan el papel tradicional de la crianza…
