El cuarto propio latinoamericano no existe. Es una utopía…
El único cuarto que conozco es el cuarto de atrás, ese
cuarto abandonado, lleno de cachureos y cosas olvidadas, ese cuarto donde se
deja la ropa sucia, la ropa en desuso. Ese cuarto que maltrecho hace de bodega
de herramientas, de taller de costuras, de pieza de planchado, de cuarto de
guarda de las papas…
El cuarto propio latinoamericano tiene muchas más funciones
que cobijar las aspiraciones de una ama de casa burguesa, el cuarto propio
latinoamericano es multifuncional, se yergue con orgullo a pesar de estar hecho
de adobe y paja…el cuarto propio latinoamericano alterna todas las funciones a
la vez y recibe gustoso un atril hecho con palos viejos para que una chica
adolescente y pobre aspire a soñar con la vida de Frida…
El cuarto propio latinoamericano está lleno de polvo y telas
de araña, pero de vez en cuando se deja acariciar por los nudos feministas o
los cautiverios de las mujeres y sus locuras…el cuarto propio latinoamericano
se pinta de color chillón para decirle a la hegemonía euroccidental que le dé
la vuelta a la casa…del otro lado del muro está la calle…y sólo los divide una
muralla…
El cuarto propio latinoamericano no existe…las separatividades
constituyen otra narración capitalista…el cuarto propio latinoamericano está en
las aceras de La Paz con sus mujeres y sus wawas…el cuarto propio
latinoamericano está en la defensa de las tierras del Wallmapu…el cuarto propio
latinoamericano es al aire libre…así con la brisa de La Realidad y La Lacandona…el
cuarto propio latinoamericano está en la calle…
